LED
Introducción
La tecnología LED es un sistema de iluminación duradero, de
bajo consumo, muy bajo voltaje, flexible y ecológico.
En 1990 se fabricaron los primeros LED de color azul. Esto permitió
fabricar LED de luz blanca. Con este avance relativamente
reciente el sistema LED eclosionó como la fuente de luz de mayor
proyección y futuro.
Actualmente todos los grandes fabricantes de sistemas de iluminación
apuestan por esta tecnología que será la principal fuente
de luz del futuro. Cada año aparecen en el mercado LED mejores,
más eficientes, luminosos, seguros, cómodos de usar y, paralelamente
a un uso más extendido, más económicos.

¿Qué aporta la tecnología LED?
La tecnología LED es actualmente la más ecológica de todas las
posibles fuentes de luz. En comparación con todos los sistemas
existentes para iluminación es el sistema que menos energía
consume. Además no contiene mercurio u otros materiales tóxicos,
contaminantes o radiactivos.
Puesto que no requiere generar puentes de plasma como la fluorescencia
o calentar el mercurio como el neón, su encendido es
prácticamente inmediato incluso a bajas temperaturas.
La temperatura de funcionamiento es mucho más amplia. Puede
trabajar a temperaturas inferiores a 0º C sin ver afectada su
intensidad.
Es un sistema ligero y de fácil transporte, lo que facilita su manipulación
y contribuye a reducir los costes de logística y la contaminación
derivada de su transporte.
La robustez que deben ofrecer los módulos, junto a que apenas
pierde luminosidad a lo largo de su dilatada vida, reducen el
mantenimiento y las sustituciones.
¿Qué es un LED?
LED es en realidad acrónimo de las
siglas de “diodo emisor de luz” (Light
Emitting Diode). Independientemente
de la marca o el modelo, el principio
tecnológico es el mismo. La electricidad
pasa por un material semiconductor
y parte de la energía se libera hacia
el exterior en forma de luz. Según el
material esta luz tendrá una longitud
de onda diferente y esto determinará
el color.
El material semiconductor (LED die)
se inserta en una óptica más o menos
elaborada que llamamos diodo o LED. Existen dos tipos aplicados
a la rotulación, el radial instalado en rótulos electrónicos, y
el SMD o montado en superficie, utilizado en iluminación. Este
segundo tipo se monta sobre un circuito integrado que deberá
encapsularse de alguna forma más o menos elaborada para protegerlo.
A este LED montado y protegido lo definiremos como módulo
LED.
La importancia del encapsulado: protección IP
y disipación de calor
La calidad del encapsulado del módulo LED es vital. En primer
lugar determina el grado de protección IP del sistema, su resistencia
a las inclemencias del tiempo y su durabilidad. Este grado
debería ser elevado y estar marcado en los propios módulos LED
junto con el sello CE o ENEC para confirmar su calidad y que se
trata de un producto homologado.
En segundo lugar asegura la disipación del calor, factor clave que
puede reducir o aumentar la vida del LED de forma exponencial.
Los LED no son totalmente eficientes. Entre el 50% y el 90% de la
energía se pierde en forma de calor. Este calor, al contrario que
con las lámparas incandescentes, se genera en dirección contraria
a la luz. Puesto que los LED y su electrónica no aguantan
temperaturas superiores a 125º ó 150º, debemos gestionar bien
el excesivo calentamiento previendo una buena disipación del
calor o sencillamente se fundirán.
El encapsulado por inyección de resinas o sistemas similares no
disipan adecuadamente este calor generado por el propio LED.
Con el paso del tiempo envejecen, la resina amarillea y se enturbia
el color, hasta que finalmente se agrieta. A partir de ese momento
el interior queda expuesto a la humedad, se pierde toda IP
y puede fallar en cualquier momento.
Color del LED
La luz generada por un LED construido con un determinado material
en el chip (o LED die) es de una longitud de onda concreta
y por tanto de un color.
Hasta que no se descubrió el material para generar luz azul, no
fue posible fabricar LED blancos. La luz blanca se puede generar
con LED azul cubierto por una sustancia fluorescente o sumando
todos los colores combinando el efecto de los distintos materiales.
Esta propiedad del LED le otorga una intensidad y una saturación
de color inéditas, ya que no tiñe la luz de un determinado tono,
sino que desde un principio genera la luz de este color.
El binning
El material del LED die determina la longitud de onda y ésta el
color. Sin embargo, una mínima variación de las condiciones de
fabricación puede cambiar el tono percibido.
Por ejemplo, entre los 350 y los 450 nm el color es azul, pero
la diferencia es apreciable. Estas diferencias se deben a que es
imposible controlar con precisión todos los parámetros de la producción,
como la temperatura del sustrato, variaciones a nivel
atómico, o la mezcla de gases.
Por ello se establece un proceso de selección posterior a la fabricación
llamado BINNING (o variación chip a chip). Durante este proceso, se agrupan los LED en función de sus propiedades comunes
como el flujo luminoso, el comportamiento eléctrico o el
tono de color. A cada uno de estos grupos se les asigna un código
BIN.
Podría decirse que el código BIN es la carta de colores de los LED
como lo es la carta RAL en pintura o la carta Pantone en tintas.
Este proceso es especialmente importante en aplicaciones como
la rotulación en que es indispensable una uniformidad del color óptima. Cuantos más códigos BIN se monten en una instalación
más variaciones de color podremos observar.
La máxima seguridad que puede ofrecer un fabricante es el uso
de un único BIN en todos sus módulos LED, independientemente
de modelo, lote o fecha de fabricación. En su defecto, el fabricante
debería indicar en la placa del módulo el código BIN utilizado
para ese lote, modelo y fecha. De esta forma se permitirá al instalador
identificar el color exacto del montaje y disponer de un
sistema de trazabilidad del producto para futuras reparaciones,
ampliaciones o mantenimiento. Cualquier fabricante que no indique
el BIN en sus módulos no permitirá controlar el color instalado
y sera probable encontrar distintos colores incluso dentro de
un mismo lote.
Información de calidad y seguridad
en el módulo
La forma de controlar los parámetros de calidad y seguridad de
un sistema de módulos es la información proporcionada por el fabricante en los propios módulos.
El uso de LED en rótulos y letras corpóreas
1. Uniformidad de la iluminación
A diferencia de las lámparas fluorescentes o el neón, los LED son
puntos de luz proyectada con un ángulo determinado, no dan luz
a 360º. Por ello se deberían tomar una serie de precauciones si
se desea conseguir un aspecto uniforme.
Los LED emiten la luz en un determinado ángulo. A menor ángulo
necesitaremos una mayor cantidad de líneas de LED con los
puntos de luz más próximos. Además, el relieve del rótulo deberá
ser mayor.

2. Metacrilato
El tipo de metacrilato que se utilice es de gran importancia ya
que su índice de transmisión y su color determinarán la cantidad
y el color de LED a montar.
3. Interdistancia entre LED (distancia de LED a LED)
La interdistancia estándar de un sistema de módulos está calculada
para conseguir una iluminación determinada en unas dimensiones
de rótulo concretas.

La variación de las medidas del rótulo, la distancia del LED al
metacrilato, o para conseguir una mayor luminosidad, puede precisar
la modificación de la interdistancia entre los módulos.
4. Las esquinas
En las esquinas es recomendable hacer llegar los módulos tan
cerca como sea posible, si es necesario colocando más módulos
y reduciendo las distancias.
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5. Colocación de los LED’s
Las líneas deberían empezar siempre en un borde y si es posible
colocarse en línea recta y de la forma más simétrica posible. La
cantidad depende directamente de la luminosidad deseada, el ángulo del LED, el fondo, el ancho y la distancia al metacrilato.

6. Interior de la letra o elemento a iluminar
Tanto en iluminación como en retro-iluminación el interior del
logo o letra debe estar pintado en color blanco mate. Cualquier
otro interior reflejará la luz de forma imprevisible y el resultado
puede resultar insatisfactorio.
7. La pared
En retro-iluminación el color y sobre todo el brillo de la pared de
fondo es un elemento determinante. Si es brillante, no hará el
efecto de halo ya que reflejará a modo de espejo. La superficie debe ser mate o a lo sumo satinada. Si no lo es se debe interponer
un metacrilato difusor.
La distancia de un rótulo retro-iluminado a la pared depende del
material, el color, el brillo o la textura de la pared, por lo que es
necesario que se efectúen las pruebas necesarias.
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